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La web asalta el escritorio: Mozilla Prism

La apuesta de la fundación Mozilla para esta particular conquista del escritorio se llama Prism.

Aunque parte del mismo concepto que Adobe AIR (la ejecución de aplicaciones web en el escritorio), a diferencia de este, la generación de dichas aplicaciones es llevada a cabo de una forma muy diferente.

Anteriormente conocido como WebRunner el leitmotiv de Prism es el de proveer al usuario de una herramienta para crear aplicaciones de escritorio a partir de cualquier aplicación web de forma extremadamente sencilla.

Si con AIR, Adobe había abierto las puertas del escritorio a los desarrolladores web, con Prism, Mozilla abre esta misma puerta a cualquiera.

¿Qué sentido tiene esto?

Si no estás familiarizado con servicios web como GMail, Google Calendar, Facebook o Meebo, no mucho; pero si los utilizas a diario, la cosa cambia. Prism te ahorra el proceso de abrir tu navegador, teclear la dirección web, identificarte y demás para acceder a tu servicio web preferido poniéndolo a un sólo click de distancia (en tu escritorio, dock, menú inicio, donde quieras…), además de otras ventajas como una mejor integración con el sistema operativo (soporte para arrastrar y soltar archivos, por ejemplo) o la posibilidad de aplicar hojas de estilo personalizadas a tu aplicación.

¿Cuáles son sus desventajas?

Su talón de Aquiles está en que las aplicaciones resultantes no son tan ricas visualmente como puede ser una aplicación para AIR ya que, en principio, una aplicación generada con Prism no sería más que una web encerrada en una ventana clásica de aplicación, mientras que con AIR (gracias a Flash principalmente) podría tener una forma e interfaz completamente personalizada. Aunque con un poco de creatividad y CSS se pueden hacer cosas increíbles, el diseño web clásico tiene sus limitaciones.

  • Desde el punto de vista de un usuario, resulta interesante poder convertir en aplicaciones tus servicios más usados, pero la herencia de “estética web” que esto lleva implícito le resta puntos a nivel de experiencia de uso.
  • Con Prism el papel de los desarrolladores web quedaría relegado a un segundo plano, ya que lo único que podrían aportar serían hojas de estilo personalizadas para que el look de aplicaciones se aleje lo más posible de la estética web.
  • Desde el punto de vista marketiniano su relevancia sería absolutamente nula ya que carece de las características que precisamente hacen interesante a AIR en este sentido.

En definitiva, aunque como usuario Prism resulta muy atractivo y sobre todo útil, como desarrollador web que también se mueve el mundo del marketing, observo unas carencias que me hacen verlo como un producto en una fase muy temprana al que le falta un largo trecho por recorrer.

Aunque aún está en fase de desarrollo, si quieres probarlo, puedes descargarlo desde Mozilla Labs.

En el siguiente y último capítulo hablaremos del tercero en discordia, Silverlight de Microsoft.