3 min de lectura
Workaholics

Anoche, mientras buceaba entre blogs en busca de información para uno de nuestros proyectos, topé casualmente con uno de esos textos que te retratan de una forma tan precisa que consiguen emocionarte y hacerte sentir como si tú mismo los hubieras inspirado.

En él se trata de aclarar la diferencia entre adicción al trabajo y la pasión por este. Algo que en ocasiones —y creo que estaréis conmigo— resulta complicado de explicar a gente que ve el trabajo más como un peaje obligatorio para poder vivir su vida que como un medio de realización personal.

Este es el texto en cuestión:

A workaholic lives on fear. It’s fear that drives him to show up all the time. The best defense, apparently, is a good attendance record.

A new class of jobs (and workers) is creating a different sort of worker, though. This is the person who works out of passion and curiosity, not fear.

The passionate worker doesn’t show up because she’s afraid of getting in trouble, she shows up because it’s a hobby that pays. The passionate worker is busy blogging on vacation… because posting that thought and seeing the feedback it generates is actually more fun than sitting on the beach for another hour. The passionate worker tweaks a site design after dinner because, hey, it’s a lot more fun than watching TV.

It was hard to imagine someone being passionate about mining coal or scrubbing dishes. But the new face of work, at least for some people, opens up the possibility that work is the thing (much of the time) that you’d most like to do. Designing jobs like that is obviously smart. Finding one is brilliant.

Y aquí mi traducción, más o menos libre:

Un adicto al trabajo vive con el miedo en el cuerpo. Es este miedo el que le lleva a hacerse notar en el trabajo constantemente. En apariencia, la mejor defensa es un buen registro de asistencia.

Por contra, una nueva clase de trabajos están creando un nuevo perfil de trabajador. Aquel que trabaja movido por su pasión y curiosidad, no por el miedo.

Un trabajador pasional no se hace notar en su empresa porque tema meterse en problemas, se hace notar porque considera su trabajo como un hobby remunerado. Un trabajador pasional se entretiene blogueando en vacaciones… porque el hecho de hacerlo y ver el retorno que ello genera le resulta más reconfortante que tumbarse en la playa otra hora más. Un trabajador pasional retoca el diseño de una web después de cenar porque, eh, es mucho más divertido que ver la tele.

Es difícil imaginarse a alguien al que le apasione trabajar en una mina o lavar platos. Pero esta nueva faceta del trabajo, al menos para algunos, abre la posibilidad de que tu profesión sea (la mayor parte del tiempo) aquello que más te gusta hacer. Diseñar trabajos como estos, obviamente, es algo inteligente. Encontrar uno de estos trabajos, brillante.

Está claro que por mucho que te guste tu trabajo, este no resulta ser siempre un camino de rosas, en ocasiones hay tensión, prisas y agobios que pueden minar tu ánimo en un momento dado. Por ello y sobre todo en estos casos, hemos de tener muy presente lo afortunados que somos aquellos que nos dedicamos a hacer lo que nos apasiona y procurar no perder nunca esta pasión, pues es, en mi opinión, uno de los motores que nos mueven como empresa y de nuestros principales valores.

Por cierto, el texto es de Seth Godin.