2 min de lectura
Android, iPhone. La web llega al móvil

Sí, ya se que hace años que se puede acceder a la web desde del teléfono móvil, pero sinceramente, ¿cuántos de vosotros accedíais (o accedéis) a ella regularmente? … Yo tampoco.

Realmente no se si fue antes el huevo o la gallina, Google y Apple lanzando sus respectivas plataformas móviles o la tecnología en general, que ya está preparada para mostrar la web tal y como la disfrutamos en nuestros ordenadores, pero lo que sí se es que el momento ha llegado, mientras escribo estas líneas la verdadera revolución de la web móvil está comenzando y no se va a detener a esperarnos. Es ahora o nunca.

Apple por ejemplo, ha sabido aprovechar de forma magnífica el “hype” generado en torno a sus nuevos juguetes. En cuestión de unos meses hay disponibles cientos de aplicaciones web desarrolladas específicamente para ellos e incluso se ha llegado a crear un SDK no-oficial gracias al cual ya han aparecido otras tantas aplicaciones corriendo nativamente en teléfono sin las limitaciones que impone un navegador.

Google por su parte —que no tiene un cacharrito tan molón—, ha lanzado Android Developer Challenge, un reto con 10 millones de dólares en premios a las mejores aplicaciones creadas para su plataforma. Obviamente la iniciativa seguro tendrá éxito —la pela es la pela—, aunque no veo muy claro el que se intente fomentar la creatividad estimulando la ambición (que conste esto es una opinión personal).

Me explico, si Google quiere que Android triunfe, lo que debería hacer es convertirlo en un icono, crear una comunidad de apasionados seguidores/desarrolladores en torno a él, al igual que ocurre con Firefox, GNU/Linux, la Wii… algo que no resultaría muy complicado ya que, aunque no es una marca que levante pasiones como pueda ser Apple, si que goza de la simpatía y confianza de la mayoría de sectores de la red.

Lo que sí está claro es que 2008 se plantea como un año muy interesante en lo que a la web se refiere y el hecho de que Google y Apple estén de un modo u otro abanderando esta pequeña revolución, no se… me deja un poco más tranquilo.